XXL.

En un viaje por Estados Unidos me acuerdo de un cuento de mi infancia. Lo transcribo de memoria, así que supongo que tendrá ciertas variaciones con el original, que creo que es del folklore hindú.

Había una vez un poderoso hechicero que tenia una hija. Cuando llego el tiempo, el hechicero le dijo que había llegado la hora de que buscase marido. La niña le dijo que solo se casaría con el ser más poderoso del mundo, y se mantuvo en su trece.

Así que el hechicero se puso a buscar al ser más poderoso de la tierra, para complacerla. Pensó en el feroz tigre y se dirigió a él.

-¡Oh, tigre! –dijo el hechicero. –Tengo una hermosa hija que solo se casará con el ser mas poderoso de la tierra. ¿Quieres por ventura hacerla tu esposa?

-Ya querría yo. –dijo el tigre. –Pero a decir verdad yo no me considero más poderoso que el elefante, a quien no oso enfrentarme. Mejor harías en hablar con él.

El hechicero se dirigió al elefante.

-¡Oh, elefante! –dijo el hechicero. –Tengo una hermosa hija que solo se casará con el ser mas poderoso de la tierra. ¿Quieres por ventura hacerla tu esposa?

-No deberías hablar conmigo. –dijo el elefante. –En verdad hay alguien mucho mas poderoso que yo; el gran árbol, al que ni con toda mi fuerza puedo doblegar.

El hechicero, fue, pues, a hablar con el árbol.

-¡Oh, gran árbol! –dijo el hechicero. –Tengo una hermosa hija que solo se casará con el ser mas poderoso de la tierra. ¿Quieres por ventura hacerla tu esposa?

-Encantado de hacerlo. –dijo el árbol. –Pero tengo que confesarte que no soy el ser mas poderoso del mundo. Es mucho más fuerte que yo la tormenta, que me dobla a su antojo y arranca mis hojas y mis ramas en un santiamén.

El hechicero  habló con la tormenta.

-¡Oh, gran tormenta! –dijo el hechicero. –Tengo una hermosa hija que solo se casará con el ser mas poderoso de la tierra. ¿Quieres por ventura hacerla tu esposa?

-Pues no se. –dijo la tormenta. –La verdad es que es mucho más poderoso que yo es el sol, que me deshace en cuanto le apetece. Ese es el ser mas poderoso de la tierra.

Así pues, el hechicero se dirigió al sol.

-¡Oh, sol! –dijo el hechicero. –Tengo una hermosa hija que solo se casará con el ser más poderoso de la tierra. ¿Quieres por ventura hacerla tu esposa?

-Pues a decir verdad no creo que sea lo justo, -dijo el sol, -porque mas poderosa que yo es la montaña, a la que mis ardientes rayos no pueden traspasar.

El hechicero, paciente, fue en busca de la montaña.

-¡Oh, montaña! –dijo el hechicero. –Tengo una hermosa hija que solo se casará con el ser más poderoso de la tierra. ¿Quieres por ventura hacerla tu esposa?

-Ya me gustaría a mi ser el ser mas poderoso de la tierra. –dijo la montaña. –pero mucho mas poderoso que yo es una rata que me hace agujeros donde le place, y de quien no me puedo defender. Habla con ella si tu hija quiere casarse con el ser más poderoso de la tierra.

Así que el hechicero se fue a hablar con la rata. Y la rata le dijo.

-Por mi perfecto. Pero el problema es que mi casa es muy pequeña, y tu hija muy grande. ¿Cómo haremos para casarnos?

Así que el hechicero convirtió a su hija en rata. Y así se caso la niña con el ser mas poderoso de la tierra. Y se acabó.

Este es el cuento. Para unos habla de la relatividad de todas las cosas. Para otros habla de nuestra tendencia a minusvalorarnos. También puede que se refiera a que siempre hay alguien más grande. O tal vez sea una lección para las niñas caprichosas… Es todo eso y mucho más, en su crudeza perfecta.


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